¿Qué significa enseñarles educación financiera a los niños? ¿Hablar de ahorro? ¿Enseñarles a hacer un presupuesto? ¿Explicarles qué es un banco?

En Edufina creemos que empieza mucho antes.

Empieza cuando un niño se pregunta por qué algo cuesta dinero. Cuando recibe su primera propina. Cuando tiene que decidir entre comprar algo que quiere hoy o guardar su dinero para una meta. Cuando descubre que puede utilizar sus talentos para generar ingresos. Cuando aprende que compartir también forma parte de la manera en que nos relacionamos con el dinero.

Por eso, junto a Editorial Eureka, creamos Pequeños Financieros, una colección de seis cuentos protagonizados por Giver y sus amigos que acompaña a los niños en sus primeros pasos en el mundo de la educación financiera.

Y hoy este tema es más relevante que nunca.

La educación financiera también se aprende en la escuela

En Perú, la educación financiera ya forma parte de la conversación educativa nacional.

En 2023 se promulgó la Ley N.° 31900, que declaró de interés nacional la incorporación en el Currículo Nacional de la Educación Básica de contenidos relacionados con educación financiera y tributaria, contabilidad, economía y derechos del consumidor.

En 2024, el Ministerio de Educación publicó un documento de soporte para docentes para promover la educación económica y financiera en primaria y secundaria. El documento señala que el objetivo es contribuir a formar ciudadanos financieramente responsables y críticos, desarrollando principalmente la competencia “Gestiona responsablemente los recursos económicos”.

Y en septiembre de 2026, el Ministerio de Educación anunció que la educación financiera será uno de los contenidos considerados dentro de la actualización curricular planteada para el periodo 2026-2031. Por ahora, el Gobierno ha señalado la incorporación del tema, pero todavía no ha detallado públicamente cómo se implementará, en qué grados o mediante qué materiales.

Para nosotras, esto confirma algo en lo que creemos desde que nació Edufina:

La educación financiera no debería empezar cuando una persona recibe su primer sueldo. Debería empezar cuando empieza a tomar sus primeras decisiones.

Y tenemos una razón para empezar temprano.

Una investigación de David Whitebread y Sue Bingham, de la Universidad de Cambridge, sobre la formación de hábitos y aprendizajes en niños pequeños encontró que alrededor de los 7 años los niños ya han desarrollado importantes capacidades relacionadas con el manejo del dinero, como comprender el valor, los intercambios y algunos conceptos relacionados con la planificación y el autocontrol.

Esto no significa que los hábitos financieros queden “definidos” a los siete años ni que después sea demasiado tarde para aprender. Significa que la infancia es una etapa especialmente importante para empezar a construirlos.

Y ahí es donde entran las historias.

¿Por qué enseñar educación financiera a través de cuentos?

Porque los niños aprenden hablando, jugando, observando y experimentando.

Un concepto como “ahorro” puede parecer abstracto cuando lo explicamos como una definición.

Pero se vuelve mucho más fácil de entender cuando Giver quiere conseguir algo, descubre que no puede comprarlo inmediatamente y tiene que decidir qué hacer con el dinero que tiene.

La educación financiera deja entonces de ser una lista de conceptos y se convierte en una historia.

En Pequeños Financieros, cada libro aborda una etapa diferente del camino.

Los niños conocen el dinero, aprenden a tomar decisiones, descubren el ahorro, exploran el emprendimiento, conocen la generosidad y finalmente entienden que el dinero puede ser una herramienta para acercarse a sus sueños.

Y cada historia incluye actividades prácticas y palabras clave para que lo aprendido no termine cuando se cierra el libro.

La propuesta es sencilla:

Leer → conversar → practicar → aplicar.

📚 Los 6 libros de Pequeños Financieros

1. Giver y sus amigos descubren el dinero

¿Qué es el dinero y de dónde viene?

¿Cómo le explicas a un niño qué es el dinero?

En Edufina queremos hacerlo utilizando el idioma de los más pequeños: cuentos, personajes y juegos.

En el primer libro de la colección, Giver y sus amigos dan sus primeros pasos en el mundo de la educación financiera.

A través de una historia divertida e ilustrada, descubren:

Todo explicado de manera sencilla y adaptada a su edad.

Este es el punto de partida: antes de aprender a administrar el dinero, necesitamos entender qué es.

Y como cada libro incluye actividades prácticas, la conversación puede continuar después de la lectura, tanto en casa como en el aula.

Este es el comienzo del camino de Giver.

2. Giver y sus amigos reciben sus primeras propinas

¿Le doy propina o mesada a mi hijo?

“¿A qué edad debería empezar a hablarle de dinero?”

“¿Le doy propina o mesada?”

“¿Está bien que sepa cuánto gano?”

Son preguntas que muchas mamis y papis se hacen.

Y hablar de dinero con nuestros hijos no tiene que convertirse en una clase de finanzas.

Puede empezar con algo tan cotidiano como su primera propina.

En el segundo cuento de Pequeños Financieros, Giver y sus amigos reciben sus primeras propinas y empiezan a descubrir que tener dinero también implica tomar decisiones.

A través de sus aventuras, los niños aprenden a:

La idea no es enseñarles simplemente a “ganar dinero”.

Es comenzar a enseñarles qué hacer con él cuando lo tienen.

Además, el libro incluye actividades y nuevas palabras para repasar y conversar sobre lo aprendido.

3. Giver y sus amigos aprenden a ahorrar

Ahorrar no es solamente guardar dinero

Un niño puede aprender perfectamente a sumar, restar y resolver ecuaciones.

Pero hay otra pregunta que también deberíamos hacer:

¿Sabrá qué hacer con su dinero cuando sea adulto?

Hablar de educación financiera en el aula es mucho más que hablar de números.

También significa hablar de hábitos, emociones, decisiones y bienestar.

En Perú todavía existe una brecha importante. Según la Encuesta Nacional de Capacidades Financieras de la SBS y CAF, realizada en 2022 y publicada en 2023, el 41% de los adultos peruanos no alcanzó un nivel mínimo de capacidades financieras, mientras que solo el 13% alcanzó un nivel adecuado.

Por eso creemos que es importante empezar antes.

En el tercer cuento de Pequeños Financieros, Giver y sus amigos aprenden a ahorrar.

Pero antes descubren algo fundamental:

para alcanzar una meta, necesitamos tomar decisiones sobre nuestro dinero.

Aprenden a diferenciar sus necesidades de aquello que desean, a identificar qué gastos pueden ajustar y a decidir qué priorizar.

También descubren dónde pueden guardar sus ahorros y se acercan, de manera sencilla y apropiada para su edad, a conceptos como la cuenta de ahorros y la rentabilidad.

Porque ahorrar no es simplemente decir:

“No voy a gastar.”

Es aprender a decir:

“Esto es importante para mí y estoy dispuesto a organizarme para conseguirlo.”

4. Giver y sus amigos inician su primer emprendimiento

¿Y si nuestros talentos también pueden convertirse en oportunidades?

No podemos hablar de desarrollo económico sin hablar también de las capacidades de las personas que forman parte de una sociedad.

Por eso, enseñar educación financiera también significa ayudar a los niños a desarrollar hábitos de organización, responsabilidad, creatividad y perseverancia.

En el cuarto cuento, Giver y sus amigos se enfrentan a un nuevo reto:

iniciar su primer emprendimiento.

La historia busca transmitir una idea sencilla pero poderosa:

Nuestros talentos pueden convertirse en oportunidades.

El emprendimiento puede nacer de aquello que nos gusta, de algo que sabemos hacer o de un problema que queremos solucionar.

Giver y sus amigos descubren que para llevar una idea adelante necesitan creatividad, motivación, organización y perseverancia.

Y también empiezan a comprender que generar dinero implica responsabilidad.

Porque emprender no es solamente vender.

Es crear valor para alguien más.

5. Giver y sus amigos conocen el valor de la generosidad

Una relación sana con el dinero también incluye aprender a compartir

Edufina nació con una misión:

acercar la educación financiera a más niños y familias del Perú.

Hasta hoy, hemos distribuido más de 7,000 cuentos y nuestra propuesta de educación financiera ya está presente en más de 25 colegios.

Pero desde el comienzo tuvimos claro que nuestra misión no era formar niños obsesionados con tener más dinero.

Queremos formar personas financieramente conscientes.

Personas que puedan comprender el sistema financiero, tomar decisiones responsables, ahorrar para sus metas y utilizar sus recursos de acuerdo con sus valores.

Y también personas que entiendan que el dinero puede utilizarse para hacer cosas buenas por los demás.

Por eso, en el quinto libro, Giver y sus amigos conocen el valor de la generosidad.

La historia abre una conversación sobre compartir, ayudar y reconocer que nuestros recursos también pueden tener un impacto positivo en otras personas.

Porque una relación sana con el dinero no se construye solamente aprendiendo a ganar, gastar y ahorrar.

También se construye aprendiendo a dar.

6. Giver y sus amigos haciendo realidad un sueño

El dinero no es la meta. Es una herramienta.

Después de recorrer los cinco libros anteriores, Giver y sus amigos ya han aprendido muchas cosas.

Han conocido el dinero.

Han organizado sus propinas.

Han aprendido a diferenciar necesidades y deseos.

Han descubierto el ahorro.

Han emprendido.

Han aprendido sobre generosidad.

Entonces llega la pregunta más importante:

¿Para qué hacemos todo esto?

La respuesta aparece en el sexto y último libro de la colección:

para cumplir nuestros sueños.

Porque el dinero, bien entendido, no es la meta.

Es una herramienta.

Una herramienta que, utilizada con esfuerzo, organización y propósito, puede acercarnos a aquello que realmente queremos construir en nuestra vida.

Por eso, el último libro invita a los niños a transformar un sueño en una meta financiera.

A pensar qué quieren conseguir.

A imaginar cuánto necesitan.

A organizarse.

A ahorrar.

Y a descubrir que una meta que parece muy grande puede empezar con una pequeña decisión tomada hoy.

De la historia a la práctica

Una de las cosas que más nos importa de Pequeños Financieros es que la educación no termine cuando termina el cuento.

Por eso, nuestra propuesta combina historias con actividades.

Los niños pueden leer lo que les ocurre a Giver y sus amigos y luego detenerse a pensar:

¿Qué haría yo?

¿Qué elegiría?

¿Qué quiero conseguir?

¿Cómo puedo organizar mi dinero?

De esta manera, el cuento se convierte en el punto de partida de una conversación entre niños, padres y docentes.

Porque la educación financiera no necesita ocurrir únicamente frente a una pizarra.

Puede ocurrir en casa.

En el aula.

En una tienda.

Cuando recibimos una propina.

Cuando queremos comprar algo.

Cuando hacemos una lista.

Cuando guardamos dinero para una meta.

Cuando decidimos compartir.

Las mejores oportunidades para aprender sobre dinero muchas veces están en las decisiones cotidianas.

Un Plan Lector para hablar de dinero desde la infancia

Hoy, los seis libros de Pequeños Financieros forman parte de la propuesta de Plan Lector de educación financiera de Edufina y ya están siendo utilizados en colegios.

Nuestro objetivo es que la educación financiera deje de ser un tema que aparece solamente cuando los estudiantes llegan a la adolescencia o empiezan a trabajar.

Queremos que los niños puedan construir, desde pequeños, una relación con el dinero basada en:

conocimiento + hábitos + decisiones + propósito.

Porque enseñarles educación financiera no significa enseñarles a pensar solamente en dinero.

Significa enseñarles a tomar mejores decisiones para su bienestar y el de los demás.

¿Quieres conocer los 6 libros?

Pequeños Financieros está pensado para acompañar a niños, familias y docentes en diferentes etapas de su aprendizaje financiero.

Seis historias.

Seis aprendizajes.

Una misma misión:

Que nuestros niños crezcan entendiendo que el dinero no es un fin, sino una herramienta para construir la vida que quieren.

👉 Conoce los 6 libros de Pequeños Financieros en la web de Edufina.

Y si eres docente o representas a un colegio y quieres conocer nuestra propuesta de Plan Lector de educación financiera, también puedes escribirnos para recibir información sobre cómo implementarlo en tu institución.

Gracias por leerme,

Ara

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