
Foto de nuestro primer libro Giver y sus amigos. A la venta en nuestra página web y en librerías Crisol.
¿Qué hacemos después de leer un cuento sobre dinero con nuestros hijos o estudiantes?
Esta es una pregunta que nos hacemos mucho en Edufina.
Porque creemos que un libro de educación financiera no debería quedarse solamente en la lectura.
Un niño puede leer que Giver ahorra, que Muchi descubre sus talentos, que Toru aprende a ser paciente o que Catu organiza su dinero en diferentes tarritos.
Pero el verdadero aprendizaje ocurre cuando ese niño puede preguntarse:
¿Y yo qué haría?
Ahí empieza la educación financiera.
Por eso, en este artículo queremos compartir algunas ideas para que Giver y sus amigos pueda convertirse en una herramienta de conversación, reflexión y práctica tanto en casa como en el aula.
¿Para qué edad recomendamos Giver y sus amigos?
Giver y sus amigos es un libro de educación financiera pensado para acompañar a niños de 6 a 11 años, de acuerdo con la revisión realizada para la obra por la psicóloga clínica Vania Bayona.
Esta etapa es especialmente interesante porque los niños comienzan a desarrollar mayor autonomía y pueden comprender que sus decisiones tienen consecuencias.
Y eso es justamente lo que buscamos trabajar con Giver y sus amigos.
No queremos que aprendan únicamente definiciones como “ahorro”, “ingreso” o “gasto”.
Queremos que empiecen a construir criterios para tomar decisiones.

Un libro sobre dinero… pero también sobre mucho más
Cuando creamos Giver y sus amigos, quisimos hablar de finanzas personales de una manera cercana al mundo de los niños.
Por eso, el libro empieza con situaciones cotidianas:
¿Qué me gusta?
¿Qué necesito?
¿Qué me hace feliz?
¿Qué cosas puedo hacer?
¿Qué quiero conseguir?
¿Qué hago cuando recibo dinero?
A partir de esas preguntas, aparecen los conceptos financieros.
Pero debajo de cada concepto hay también una habilidad y un valor que queremos ayudar a desarrollar.
🌱 Autoconocimiento
Antes de hablar de cómo administrar nuestro dinero, necesitamos conocernos.
En las primeras páginas, Giver cuenta qué le gusta, cuál es su día favorito y qué necesita para hacer las cosas que disfruta. El libro invita también al niño a reconocer sus propios gustos, preferencias y necesidades.
Porque nuestras decisiones financieras están relacionadas con quiénes somos, qué valoramos y qué queremos conseguir.
🗂️ Organización personal
Giver es el ahorrador del grupo, pero también aprende a organizar lo que recibe.
Cuando recibe su propina, tiene que decidir qué hará con ella y establece diferentes prioridades. Incluso utiliza una cartulina para organizar sus responsabilidades.
Así, la educación financiera se conecta con algo que los niños pueden experimentar todos los días:
organizar sus cosas, su tiempo, sus responsabilidades y sus recursos.
💛 Valorar lo que tenemos
Hablar de necesidades y deseos es una oportunidad para detenernos y observar todo aquello que ya forma parte de nuestra vida.
¿Qué necesitamos realmente?
¿Qué cosas queremos porque nos gustan?
¿Hay alguna diferencia?
El libro invita a los niños a observar sus propias vidas antes de tomar decisiones sobre qué comprar o qué hacer con su dinero.
🙏 Agradecimiento y generosidad
La relación con el dinero no tiene que construirse solamente alrededor de acumular.
También podemos hablar de dar, compartir y agradecer.
En la historia, Giver reserva parte de lo que recibe para ayudar a otros, mientras Catu aprende a distribuir su dinero entre diferentes propósitos: ahorrar, dar y utilizarlo para cumplir sus deseos.
Esto nos permite conversar con los niños sobre una pregunta muy importante:
¿Qué podemos hacer con nuestros recursos para que también tengan un impacto positivo en otras personas?
🐢 Paciencia y capacidad de esperar
Toru representa otro aprendizaje fundamental: no siempre podemos tener lo que queremos inmediatamente.
El libro invita a comprender que esperar, ahorrar un poco más y posponer una decisión puede permitirnos alcanzar algo que valoramos más. Al final de la historia, Toru recuerda precisamente la importancia de ser pacientes.
Esta capacidad de esperar es una parte importante de aprender a tomar decisiones financieras.

Entonces, ¿cómo usamos el libro?
No necesitas convertir la lectura en una clase de finanzas. Puedes empezar simplemente leyendo una historia y haciendo algunas preguntas.
La clave está en pasar de:
leer → conversar → experimentar.
Y para hacerlo, queremos compartir tres herramientas pedagógicas que pueden ayudarnos.
1. Learning by doing: aprender haciendo
Una de las mejores maneras de aprender sobre dinero es experimentarlo en situaciones reales y apropiadas para la edad.
Este enfoque, conocido como learning by doing, busca que el aprendizaje no se quede en la teoría, sino que pueda ponerse en práctica.
Esto conecta muy bien con la propuesta de Giver y sus amigos.
Por ejemplo, después de leer cómo Giver organiza su propina, puedes preguntarle a tu hijo:
“Si hoy recibieras S/10, ¿qué harías con ellos?”
No hay que buscar inmediatamente una respuesta “correcta”.
Podemos dejar que piense.
Que haga una propuesta.
Que se equivoque.
Que cambie de opinión.
Que descubra qué pasa cuando toma una decisión.
El propio libro propone que los niños experimenten con sus recursos. Por ejemplo, Catu recibe S/20 y utiliza tres tarros para distribuirlos entre diferentes objetivos.
🏠 Para hacerlo en casa
Puedes tomar tres frascos, sobres o recipientes transparentes y dejar que el niño decida qué representa cada uno.
Por ejemplo:
AHORRAR
Para una meta futura.
DISFRUTAR
Para algo que quiera comprar o hacer.
DAR
Para compartir o ayudar a alguien.
No importa tanto cuánto dinero haya.
Lo importante es que el niño tenga la oportunidad de tomar una decisión y observar sus consecuencias.
2. El contrato educativo: hagamos acuerdos juntos
Otra herramienta interesante es el contrato educativo.
La idea es sencilla:
En lugar de que como adultos digamos: “Ahora vas a aprender sobre ahorro.”
Padre, madre, docente y niño pueden construir juntos un pequeño acuerdo:
¿Qué queremos aprender?
¿Para qué queremos aprenderlo?
¿Cómo vamos a hacerlo?
¿Qué responsabilidad tendrá cada uno?
La propuesta de Sara Vicent en ¡Con el dinero no se juega! parte justamente de una educación financiera estructurada, progresiva y adaptable a la edad del niño. Su método está dirigido a niños de 6 a 12 años y busca desarrollar autonomía y responsabilidad en la gestión del dinero. Editorial Profit
🏠 Un ejemplo en casa
Después de leer el capítulo sobre el ahorro, pueden acordar:
“Durante las próximas cuatro semanas vamos a aprender juntos a ahorrar para una meta.”
Y establecer:
- cuál es la meta;
- cuánto cuesta;
- cuánto puede aportar el niño;
- dónde guardarán el dinero;
- cuándo revisarán el progreso;
- y qué hará cada miembro de la familia para ayudar.
Como adultos, no tenemos que resolverlo todo.
El niño también participa en el diseño del aprendizaje.
3. Aprendizaje cooperativo: una meta que construimos juntos
La educación financiera también puede ser una experiencia colectiva.
El aprendizaje cooperativo propone realizar una tarea de manera conjunta, donde cada persona tiene una responsabilidad y el resultado depende de la participación del grupo.
Y esto funciona muy bien para hablar de dinero porque nuestras decisiones financieras también tienen consecuencias para otras personas.
🏠 En familia
Pueden elegir una meta familiar.
Por ejemplo:
“Queremos hacer una salida especial en vacaciones.”
En lugar de que solamente los padres se encarguen del presupuesto, pueden involucrar a los niños:
- ¿Cuánto necesitamos?
- ¿Qué podemos hacer para conseguirlo?
- ¿Qué gastos podemos priorizar?
- ¿Cómo podemos aportar cada uno?
- ¿Cómo vamos a saber cuánto hemos avanzado?
Así, el objetivo financiero se convierte en un proyecto familiar.
🏫 En el aula
También puede convertirse en una meta de todo el salón.
Por ejemplo:
“Queremos organizar una actividad para celebrar el cierre del año.”
Los estudiantes pueden participar en diferentes tareas:
- calcular cuánto necesitan;
- identificar recursos disponibles;
- pensar cómo conseguir lo que falta;
- organizar responsabilidades;
- registrar los avances;
- y evaluar el resultado.
Cada niño tiene una responsabilidad individual, pero existe un objetivo común.
Y hay algo más: dejemos espacio para las preguntas

Una de las cosas que más nos gustan de trabajar con cuentos es que no tenemos que tener todas las respuestas antes de empezar.
Si un niño pregunta:
“¿Por qué algunas personas tienen más dinero que otras?”
No necesitamos convertir inmediatamente la conversación en una clase de economía.
Podemos devolver la pregunta:
“¿Tú qué crees?”
Si pregunta:
“¿Por qué tengo que ahorrar?”
Podemos preguntar:
“¿Hay algo que quieras conseguir en el futuro?”
Si pregunta:
“¿Por qué mamá y papá no compran todo lo que quieren?”
Podemos conversar sobre prioridades, necesidades y decisiones.
La curiosidad del niño también es una herramienta pedagógica.
El libro ya trae algunas pistas para continuar en casa
Una de las características de Giver y sus amigos es que la historia no termina en la última página.
El libro incluye una sección de “Tips para los papis”, con recomendaciones para continuar conversando sobre dinero en casa. Entre ellas, se propone hablar abiertamente sobre el dinero y fomentar el hábito del ahorro, incluso creando una alcancía juntos.
También invita a utilizar herramientas visuales para organizar responsabilidades y conversar sobre esfuerzo y recompensa.
Y al final, cada personaje deja un mensaje:
Giver recuerda la importancia de ahorrar.
Catu propone utilizar el ejercicio de los tarritos.
Muchi invita a perseguir nuestros sueños y creer en nosotros mismos.
Y Toru nos recuerda que algunas cosas valiosas requieren paciencia.
El libro, entonces, no pretende reemplazar la conversación entre adultos y niños.
Pretende provocarla.
5 preguntas para conversar después de leer Giver y sus amigos
Si eres mamá, papá o docente, puedes empezar con estas preguntas:
💭 1. ¿Qué aprendió Giver que tú también podrías aplicar?
Ayuda al niño a conectar la historia con su propia vida.
💰 2. Si recibieras S/10 hoy, ¿qué harías con ellos?
Permite hablar de decisiones y prioridades.
🎯 3. ¿Hay algo que quieras conseguir para lo que tendrías que ahorrar?
Transforma el ahorro en algo concreto.
❤️ 4. ¿Qué tienes hoy por lo que te sientes agradecido?
Nos permite hablar de valoración y bienestar más allá del consumo.
🌟 5. ¿Qué sueño te gustaría convertir algún día en una meta?
Conecta el dinero con propósito.
Educar financieramente no es enseñarles a pensar solo en dinero
Esta es quizá la idea más importante que queremos transmitir desde Edufina.
La educación financiera no consiste solamente en aprender cuánto cuesta algo, cuánto ahorrar o cómo funciona un banco.
También consiste en aprender:
a conocernos,
a organizar nuestros recursos,
a tomar decisiones,
a esperar,
a valorar lo que tenemos,
a agradecer,
a compartir
y a pensar en aquello que queremos construir.
Por eso Giver y sus amigos utiliza historias. Porque detrás de cada decisión financiera hay una persona.
Y queremos que nuestros niños crezcan no solamente sabiendo qué hacer con su dinero, sino también entendiendo por qué quieren hacerlo.
📚 ¿Quieres trabajar Giver y sus amigos en casa o en tu colegio?
El libro está diseñado para niños de 6 a 11 años y puede utilizarse como recurso de lectura y conversación tanto en casa como en el aula.
👉 Conoce Giver y sus amigos y nuestra propuesta de educación financiera
Porque un cuento puede durar unos minutos.
Pero una conversación sobre dinero puede acompañarnos toda la vida.
Gracias por leerme,
Ara