Educación financiera en el Perú: ¿qué nos revela la nueva encuesta de la SBS y CAF?

Ara Layseca

Por Ara Layseca

22 de octubre, 2026

Solo 2 de cada 10 adultos en el Perú alcanzan un nivel alto de capacidades financieras. Los resultados de la nueva encuesta nacional nos invitan a mirar más allá del ahorro y preguntarnos cómo estamos aprendiendo a tomar decisiones con nuestro dinero.

El 5 de octubre se presentaron los resultados de la Encuesta de Medición de Capacidades Financieras del Perú 2026, elaborada por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF).

La investigación, que sigue la metodología de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), estudia cómo los adultos se relacionan con el dinero: qué saben, qué comportamientos tienen y qué actitudes influyen en sus decisiones financieras.

¿Los resultados? Tenemos avances en algunos comportamientos, pero también importantes desafíos. Y, sobre todo, una oportunidad para preguntarnos cómo estamos preparando a las nuevas generaciones para gestionar su dinero.

1. ¿Qué tan preparadas están las personas para tomar decisiones financieras?

Según el informe, en 2026, el 22% de los adultos peruanos alcanza un nivel alto de capacidades financieras. El 53% se encuentra en desarrollo y el 25% presenta capacidades limitadas.

Esto significa que, aunque muchas personas cuentan con algunos conocimientos y herramientas, todavía hay espacio para fortalecer las habilidades que nos ayudan a tomar decisiones financieras informadas.

Un dato lo ilustra con claridad: solo el 21% de los encuestados demuestra manejar el cálculo del interés simple, un concepto importante para comprender cuánto podemos pagar por un préstamo o cuánto podemos ganar con un ahorro que genera intereses.

¿Por qué importa? Porque tomar decisiones financieras no consiste únicamente en tener dinero disponible. También implica entender las condiciones de un producto, evaluar alternativas y anticipar las consecuencias de nuestras decisiones.

Fuente: Encuesta de Medición de Capacidades Financieras: Perú 2026, SBS y CAF.

2. ¿Estamos mejorando nuestra relación con el dinero?

La comparación con la encuesta de 2022 muestra avances en algunos comportamientos financieros.

Por ejemplo:

  • La elección informada de productos financieros pasó del 53% al 61%.
  • La conducta de ahorro aumentó del 42% al 45%.
  • Las personas que evitan cubrir sus gastos con préstamos pasaron del 44% al 48%.
  • Quienes vigilan personalmente sus temas financieros aumentaron del 60% al 62%.

Son avances importantes. Sin embargo, otros indicadores evolucionaron en sentido contrario.

El porcentaje de personas que considera cuidadosamente si puede pagar algo antes de comprarlo bajó del 75% al 71%. Quienes se fijan metas de ahorro a largo plazo y se esfuerzan por cumplirlas pasaron del 58% al 54%. Asimismo, la planificación y el seguimiento financiero descendieron ligeramente, del 54% al 53%.

¿Qué nos dicen estos resultados? Que aprender a manejar el dinero es un proceso que involucra diferentes habilidades. Podemos mejorar en ciertos aspectos y, al mismo tiempo, necesitar apoyo en otros.

Por eso, la educación financiera no debería limitarse a recomendar que ahorremos más. También necesitamos aprender a planificar, comparar, establecer objetivos y revisar nuestras decisiones.

Nota: la encuesta de 2026 incorpora nuevas dimensiones, como las capacidades financieras digitales y el bienestar financiero. Por ello, las comparaciones deben limitarse a los indicadores que pueden contrastarse entre ambas ediciones.

3. El dinero también se aprende en el mundo digital

Hoy, muchas de nuestras decisiones financieras ocurren desde un celular: hacemos transferencias, compramos por internet y utilizamos billeteras digitales.

Por eso, saber administrar el dinero también implica reconocer riesgos y proteger nuestra información.

La encuesta de 2026 encontró que:

  • El 57% revisa si una página web es segura antes de realizar transacciones en línea.
  • El 40% verifica que los productos financieros sean ofrecidos por entidades reguladas.
  • Solo el 26% cambia sus contraseñas de manera regular.
  • El 91% no comparte sus contraseñas con amigos o familiares.

Estos datos muestran que hay hábitos de protección que todavía podemos fortalecer. No basta con saber utilizar una aplicación financiera: también necesitamos aprender a identificar señales de riesgo, verificar quién ofrece un producto y cuidar nuestros datos personales.

Esta es una dimensión especialmente importante para niñas, niños y adolescentes, que crecen utilizando la tecnología desde edades cada vez más tempranas.

4. ¿Cuándo empezamos a aprender sobre dinero?

Aquí encontramos uno de los datos más relevantes para quienes creemos en la educación financiera desde la infancia.

La encuesta señala que solo el 26% de los adultos recibió clases de finanzas personales durante la secundaria. Además, el 38% conversó con sus padres sobre el manejo del dinero durante su niñez.

El informe también muestra una asociación interesante: entre quienes recibieron clases de finanzas personales en secundaria, el 28% alcanza un nivel alto de capacidades financieras y el 35% un nivel alto de capacidades financieras digitales.

Entre quienes conversaron con sus padres sobre el manejo del dinero durante la niñez, el 28% alcanza un nivel alto de capacidades financieras y el 34% un nivel alto de capacidades financieras digitales.

Estos datos no demuestran, por sí solos, que una conversación o una clase garanticen mejores capacidades financieras. Sin embargo, sí refuerzan la importancia de observar qué oportunidades de aprendizaje estamos ofreciendo desde la escuela y el hogar.

La educación financiera no tiene por qué comenzar cuando una persona recibe su primer sueldo. Podemos hablar de dinero cuando una niña decide cómo utilizar su propina, cuando un niño ahorra para alcanzar una meta o cuando una familia planifica una compra.

Son experiencias cotidianas que permiten practicar habilidades como la organización, la paciencia, la toma de decisiones y la evaluación de alternativas.

5. ¿Qué podemos hacer para mejorar la educación financiera en el Perú?

Los resultados de esta encuesta nos invitan a mirar el desafío desde distintos espacios. No es una tarea que corresponda únicamente a cada persona.

Desde casa: convertir el dinero en una conversación cotidiana

No necesitamos tener todas las respuestas para hablar de dinero con nuestros hijos. Podemos empezar explicando decisiones sencillas, estableciendo metas de ahorro en familia o invitándolos a comparar opciones antes de una compra.

Lo importante es que puedan participar, hacer preguntas y aprender de las consecuencias de sus decisiones en un entorno seguro.

Desde los colegios: enseñar a aplicar, no solo a memorizar

Aprender qué es el ahorro o qué significa un interés es importante. Pero la educación financiera cobra mayor sentido cuando los estudiantes pueden aplicar esos conceptos a situaciones reales.

Crear un pequeño emprendimiento, organizar un presupuesto para un proyecto o comparar alternativas de compra son experiencias que ayudan a conectar los conocimientos con la vida cotidiana.

Desde las empresas y el sector financiero: facilitar mejores decisiones

Las organizaciones también pueden contribuir mediante programas de educación financiera para sus trabajadores, información clara sobre los productos que ofrecen y herramientas que ayuden a las personas a comprender los costos, riesgos y condiciones de sus decisiones.

Desde el Estado: ampliar las oportunidades de aprendizaje

Fortalecer la educación financiera requiere esfuerzos sostenidos, recursos educativos y oportunidades de formación para docentes y familias. También implica promover la transparencia y la protección de los consumidores financieros.

El objetivo no debería ser solamente que las personas conozcan más conceptos, sino que puedan tomar decisiones informadas y construir un mayor bienestar financiero.

6. Una pregunta para empezar hoy

Los resultados de la encuesta de la SBS y CAF nos recuerdan que la relación con el dinero se construye a través de conocimientos, hábitos, actitudes y oportunidades.

Y aunque hay desafíos importantes, también hay muchas maneras de comenzar a cambiar esta realidad.

En Edufina creemos que la educación financiera puede empezar mucho antes de que los niños tengan una cuenta bancaria o reciban su primer sueldo. Empieza cuando aprenden a elegir, organizar sus recursos, establecer metas y comprender que cada decisión tiene consecuencias.

Por eso, queremos seguir acercando la educación financiera a las familias y a las aulas, con historias, actividades y herramientas que permitan aprender haciendo.

Ahora queremos leerte: si pudieras impulsar un cambio para mejorar la relación de los peruanos con el dinero, ¿por dónde empezarías: desde los hogares, los colegios, las empresas o las políticas públicas?

La conversación también es parte del cambio.

Conoce más sobre cómo promovemos la educación financiera desde la infancia en Edufina.

Gracias por leerme,

Ara

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