
Fuente fotográfica propia, imágenes de algunas de nuestras alumnas y lectoras.
Enseñar educación financiera a las niñas no es solamente enseñarles a ahorrar. Es darles las mismas oportunidades que a los niños para conocer el dinero, tomar decisiones, confiar en sus capacidades y construir su autonomía.
Cada 11 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Niña, una fecha que nos invita a reflexionar sobre las oportunidades que estamos construyendo para las niñas de hoy y las mujeres del mañana.
En Edufina queremos aprovechar esta fecha para conversar sobre un tema del que hablamos menos de lo que deberíamos: la igualdad de oportunidades en nuestra relación con el dinero.
Porque cuando pensamos en cerrar las brechas de género, solemos hablar de acceso a la educación, oportunidades laborales, representación o diferencias salariales.
Pero hay otra dimensión que también importa: ¿quién aprende a tomar decisiones financieras? ¿Quién se siente capaz de administrar dinero, emprender, ahorrar para sus metas o decidir cómo utilizar sus recursos?
Y, sobre todo, ¿cuándo empiezan a construirse esas capacidades?
La respuesta puede sorprendernos: mucho antes de la adultez.
1. La brecha financiera también existe en el Perú
Según la Encuesta Nacional de Capacidades Financieras de Perú 2019, elaborada por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) y CAF, el 41% de los hombres adultos alcanzó un nivel adecuado de conocimientos financieros, frente al 33% de las mujeres.
Esto significa una diferencia de ocho puntos porcentuales.
La encuesta evaluó conocimientos relacionados con conceptos financieros como el valor del dinero en el tiempo, los intereses, el riesgo, la inversión, la diversificación y la inflación.
Es importante señalar que estos resultados corresponden a 2019 y no deben interpretarse como una medición de la situación actual. Sin embargo, muestran que ya existían diferencias de género en las capacidades financieras que merece la pena seguir estudiando.
Puedes consultar los resultados en la publicación de la SBS sobre la encuesta de capacidades financieras de Perú 2019.
¿Significa esto que las mujeres tienen menos capacidad para aprender sobre dinero? Por supuesto que no.
Los resultados muestran una diferencia en los conocimientos medidos, no una diferencia de capacidad innata.
Por eso, en Edufina creemos que debemos mirar más allá de los números y preguntarnos qué oportunidades de aprendizaje estamos ofreciendo a niñas y niños desde pequeños.
2. ¿Quién toma las decisiones financieras en la adultez?
La brecha no se limita al conocimiento.
Un estudio de CAF publicado en 2022, que analizó las capacidades financieras de las mujeres en Brasil, Colombia, Ecuador y Perú, encontró que el 33% de las mujeres encuestadas afirmaba tomar por su cuenta las decisiones financieras del hogar, frente al 48% de los hombres.
Es decir, aproximadamente tres de cada diez mujeres, frente a casi cinco de cada diez hombres.
El estudio también identificó diferencias en el ahorro, la planificación financiera, la confianza y el uso de productos financieros.
Estos resultados corresponden a los cuatro países estudiados, no exclusivamente al Perú.
Puedes leer más en el informe de CAF sobre las brechas de género en las capacidades financieras.
La autonomía financiera no consiste únicamente en tener ingresos propios. También implica contar con los conocimientos, la confianza y las herramientas necesarias para decidir qué hacer con ellos.
Y esa autonomía merece comenzar a construirse desde la infancia.

3. La relación con el dinero también se aprende en casa
¿Cómo aprenden los niños a relacionarse con el dinero?
No solamente a través de lo que les explicamos. También aprenden observando a los adultos, participando en las decisiones cotidianas y descubriendo qué responsabilidades les damos.
Por eso es importante prestar atención a las oportunidades que ofrecemos a niñas y niños.
Una encuesta estadounidense de T. Rowe Price, publicada en 2014, encontró diferencias en las conversaciones financieras entre padres e hijos.
Entre los resultados:
- El 58% de los niños encuestados, frente al 50% de las niñas, decía que sus padres hablaban con ellos sobre establecer metas financieras.
- El 45% de los niños, frente al 38% de las niñas, se consideraba muy o extremadamente hábil con el dinero.
- El 53% de los niños, frente al 42% de las niñas, decía que sus padres estaban ahorrando para su educación.
Estos datos corresponden a una encuesta realizada en Estados Unidos y no deben extrapolarse directamente a las familias peruanas. Sin embargo, nos invitan a reflexionar sobre una pregunta relevante: ¿estamos ofreciendo a nuestras hijas las mismas oportunidades para conversar y aprender sobre dinero que a nuestros hijos?
Puedes consultar los resultados de la encuesta en T. Rowe Price: Parents, Kids & Money Survey.
A veces, las diferencias no aparecen en una gran decisión. Se construyen en pequeños momentos cotidianos.
Cuando conversamos sobre cómo ahorrar para un objetivo.
Cuando invitamos a un niño a comparar precios.
Cuando dejamos que una hija decida qué hacer con su propina.
Cuando alentamos a un hijo a organizar sus gastos.
Cuando les permitimos a ambos probar una idea de negocio, equivocarse y volver a intentarlo.
Lo que practicamos desde pequeños puede ayudarnos a desarrollar las habilidades y la confianza que necesitaremos más adelante.
4. ¿Cómo podemos cerrar esta brecha desde la infancia?
No necesitamos esperar a que las niñas sean adultas para empezar a hablar de autonomía financiera.
Podemos comenzar con acciones sencillas en casa y en el aula.
1. Hablemos de dinero con niñas y niños por igual
Las conversaciones financieras no deberían reservarse para los hijos varones ni limitarse a enseñar a las niñas a cuidar lo que tienen.
Todos los niños merecen aprender qué es el dinero, cómo se obtiene, cómo se administra y qué decisiones pueden tomar con él.
Podemos conversar sobre el ahorro, los gastos, las metas y el valor de las cosas sin importar si estamos hablando con una niña o con un niño.
La primera oportunidad es que ambos sepan que el dinero también es un tema para ellos.
2. Démosles las mismas oportunidades para decidir
La autonomía se practica.
Podemos permitir que niñas y niños administren una pequeña cantidad de dinero apropiada para su edad, comparen alternativas antes de una compra o decidan cuánto destinar a una meta.
También podemos invitarlos a organizar una actividad familiar, planificar un presupuesto sencillo o pensar cómo utilizar sus talentos para crear algo de valor.
No se trata de dejarlos solos frente a decisiones que todavía no están preparados para tomar. Se trata de acompañarlos mientras desarrollan progresivamente su capacidad para decidir.
3. Animémoslas a emprender y explorar sus talentos
Cuando hablamos de emprendimiento infantil, es importante que las niñas también encuentren espacios para experimentar.
Pueden vender algo que elaboraron, proponer una solución a un problema cotidiano, organizar una pequeña feria o descubrir cómo convertir una habilidad en una oportunidad.
Y, por supuesto, los niños también deben aprender a colaborar, escuchar y valorar el trabajo de los demás.
La creatividad, la iniciativa y la capacidad de generar valor no tienen género.
4. Celebremos su confianza para decidir, no solamente su prudencia
En educación financiera hablamos mucho de ahorrar, cuidar el dinero y evitar riesgos innecesarios. Todo eso importa.
Pero también debemos enseñar a evaluar alternativas, asumir riesgos razonables, reconocer oportunidades y aprender de los errores.
Queremos que las niñas puedan decir: “Tengo una idea”, “quiero intentarlo”, “esto es lo que he decidido” y “esto es lo que aprendí”.
No se trata de que siempre tomen la decisión perfecta. Se trata de que desarrollen criterios propios y sepan que pueden aprender a tomar mejores decisiones.
5. Hablemos de metas, sueños y posibilidades
Preguntémosles qué les gustaría aprender, qué quieren conseguir y qué podrían hacer para acercarse a sus objetivos.
Ayudémoslas a transformar un sueño en una meta concreta y a descubrir qué pasos pueden dar para alcanzarla.
Y hagamos lo mismo con los niños.
Porque la educación financiera también consiste en entender que los recursos son herramientas para construir aquello que valoramos.
5. Una actividad para hacer esta semana en casa o en el aula
Te proponemos un ejercicio sencillo: “Mi sueño, mi plan”.
Invita a cada niña y niño a pensar en algo que le gustaría conseguir. Puede ser un libro, un juego, aprender una habilidad o realizar una actividad especial.
Después, conversen sobre estas cinco preguntas:
- ¿Qué sueño quiero cumplir?
- ¿Por qué es importante para mí?
- ¿Qué necesito para conseguirlo?
- ¿Qué puedo hacer para acercarme a mi meta?
- ¿Cómo puedo organizar mis recursos y mi tiempo para lograrlo?
No todos los sueños necesitan dinero. Y no todas las metas tienen que convertirse en un objetivo de ahorro.
Lo importante es que puedan practicar cómo conocerse, planificar, tomar decisiones y reconocer sus propias capacidades.
Si realizan la actividad en el aula, pueden compartir sus ideas en grupos y ayudarse mutuamente a identificar posibles pasos para alcanzar sus metas.
Así, además de hablar de planificación, trabajamos autoconocimiento, organización, colaboración y confianza.ad de acompañar a otros en la construcción de sus propias capacidades.

6. La igualdad financiera también se enseña
En Edufina creemos que la educación financiera no debería formar únicamente personas que sepan ahorrar, invertir o administrar un presupuesto.
Queremos contribuir a formar personas capaces de conocerse, tomar decisiones responsables, desarrollar sus talentos, valorar lo que tienen y construir una relación sana con el dinero.
Y eso implica reconocer que niñas y niños merecen las mismas oportunidades para aprender y desarrollar esas capacidades.
No podemos asegurar que una sola conversación en casa eliminará las brechas financieras que existen en nuestra sociedad. Estas desigualdades también están relacionadas con factores económicos, sociales, culturales y estructurales.
Pero sí podemos empezar por revisar las oportunidades que ofrecemos en nuestros hogares y aulas.
¿Hablamos de dinero con nuestras hijas?
¿Las invitamos a participar en decisiones apropiadas para su edad?
¿Les damos espacio para emprender, experimentar y equivocarse?
¿Celebramos sus ideas y su capacidad para decidir?
¿Les enseñamos que pueden construir sus propias metas?
La igualdad de oportunidades también se construye en esos pequeños momentos.

Eduquemos hoy para que puedan decidir mañana
En este Día Internacional de la Niña, queremos recordar que enseñar educación financiera también es una manera de promover la autonomía y la igualdad de oportunidades.
No se trata de enseñarles a las niñas a tener más cuidado con el dinero que los niños.
Se trata de que todos puedan aprender, practicar y desarrollar las capacidades que necesitarán para tomar decisiones a lo largo de su vida.
En casa, en el colegio y en cada espacio donde acompañamos su crecimiento, tenemos una oportunidad para hacerlo mejor.
Porque una niña que aprende a conocer sus recursos, valorar sus capacidades y tomar decisiones está construyendo herramientas para su futuro.
Y esa oportunidad no debería depender de su género.
En Edufina queremos seguir construyendo una generación que se relacione con el dinero de manera sana, consciente y responsable. Una generación en la que niñas y niños puedan imaginar sus sueños y desarrollar las herramientas para convertirlos en metas.
La educación financiera también es igualdad de oportunidades. Y empieza mucho antes de la adultez.
¿Te gustaría seguir aprendiendo con nosotros? Te invitamos a conocer los recursos, cuentos y talleres de educación financiera de Edufina para acompañar a niñas y niños en sus primeros pasos con el dinero.
Descubre los recursos de Edufina
Gracias por leerme,
Ara